Seguimos con el especial peruano, ahora más al norte. Llegamos a Arequipa después de pasar casi 2 semanas en Cusco, por lo que el presupuesto era más ajustado. Después de haber pasado tantos días en Perú, jurábamos que lo habíamos visto todo... pucha que estábamos equivocadas.
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domingo, 4 de septiembre de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
La buena comida rápida: Juan Maestro
Hace unas semanas fui al mall en plan familiar "aperarse pal invierno". Después de terminar el entretenidísimo panorama, y para recargar las energías perdidas, decidimos pasar al patio de comidas. Y para no repetir el típico Dominó (aunque nunca es malo), optamos por algo nuevo para todos: el Juan Maestro.
lunes, 24 de enero de 2011
Destino: Chiloé
La isla grande de Chiloé es bien conocida por ser el objetivo de cientos de mochileros cada verano, por sus hermosos paisajes, gente acogedora e increíblemente barato transporte y alojamiento. Bueno, además (o en vez) de ir a Cucao a carretear con el resto de los santiaguinos, se puede aprovechar uno de sus principales atractivos: la comida.
Al igual que el alojamiento (se pueden encontrar casas donde arriendan el patio, cocina y baño desde $1.500 por persona) la comida es muy barata, y hay muchos lugares donde consumir comidas típicas de la zona, que no se encuentran fuera de la isla. La tradición gastronómica es muy rica, y por supuesto (considerando las características climáticas) bien calórica. Lo que más se ve recorriendo los pueblos son productos del mar (siempre frescos) y derivados del producto estrella: la papa.
Yo fui el verano pasado con unos amigos, y realmente quedé enamorada, y volvería todos los años si pudiera. Lamentablemente, el bolsillo universitario solo me permite escoger un destino por verano, y para no repetirme, tendré que aplazar el regreso a Chiloé un par de años.
A continuación, algunas fotos de lo que fue el viaje, para tentar (y guiar) al lector.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Especial Buenos Aires, parte 2*
*También conocida como "la búsqueda incesante de El Obrero"
El segundo día nuestro objetivo era claro: el bodegón El Obrero, una picada típica argentina de la que habíamos escuchado solo elogios. Pero obvio, no iba a ser fácil; aunque sabíamos que quedaba en La Boca, muy poca gente sabía su ubicación (y aún, de su existencia). Un taxista el día anterior nos había comentado (luego de decirle que pensábamos comer allá) que era por lejos la mejor parrillada argentina, y que nos iba a encantar, lo que claramente aumentó nuestras expectativas.
Así que partimos la expedición tomando una micro a La Boca, y bajándonos en Caminito, que creímos (ingenuamente) estaría cerca.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Oda a Ciudad Vieja
Hay que partir diciendo que no es barato. Los sánguches salen en promedio 4 lucas, más el jugo natural o chela y el postre, uno termina gastando como 7 u 8 lucas en cada visita. Pero es uno de los pocos lugares que valen completamente la pena, así que ajusto mi bolsillo universitario para ir por lo menos una vez al mes.
Lo choro son los ingredientes, hay muchísimas variedades de sánguches (por lo menos para no repetirse en más de un año con mi sistema), con base desde ají de gallina hasta arrollado huaso, pasando por hamburguesa de quínoa, merluza, cordero, o la típica mechada. Y no son nada de cagados con los ingredientes; cada vez que voy salgo con la guatita bien llena (y el corazón muuuy contento).
domingo, 1 de agosto de 2010
Chorrillanas en el J. Cruz
Para empezar, un clásico de Valparaíso. Paso obligado de turistas ávidos de fritanga para energizar un día frío (o caluroso.. cualquier excusa sirve). Ubicado en Condell 1466, en el fondo de un pasaje junto al Corona, es conocido mundialmente por uno de los inventos culinarios más felices: la chorrillana, torre de gruesas papas fritas, mezcla de huevos revueltos y cebolla (¡cocida!, sí, buen lector, no le repite ná la cuestión) y carne picada.
| Suculento manjar |
Lo mejor del Jota Cruz, además de la chorrillana, es el ambiente. El local está tapizado de recuerdos que deja la gente, mensajitos, fotos carné, teamoyoselins y etcéteras, y en las vitrinas se exponen diversos objetos a modo de museo, desde perros de porcelana a relojes de bolsillo. Al entrar, siempre te reciben con una sonrisa, y la atención es demasiado amable (sí, amo al viejito).
Generalmente hay algún guitarrista entonando canciones porteñas por unas monedas, lo que hace demasiado entretenido el almuerzo. Además no se demoran mucho en traer la comida (y para la espera, qué mejor que una buena marraqueta con ají).
Todo esto por $5.800 la chorrillana para dos (si andan con mucha hambre, mejor pedir una para tres), y luca la chela o bebida. Por poca plata uno queda DEMASIADO satistecho, listo para continuar el paseo (y subir unas cuantas escaleras para bajar las miles de calorías).
En fin, 100% recomendable, igual la experiencia cambia cada vez que se visita, por ejemplo esta última vez la carne estaba un poco dura (no incomible, pero es algo), y había un gato paseándose entre las mesas, lo que me habría dado lo mismo de no ser porque al parecer consideró que mi mochila era una buena cama, y no se quería mover (hasta que el amigable mozo lo echó, a mi no me dió el corazón).
| maldito felino |
Ya sabe, pa la próxima que vaya al puerto, hágase un tiempo y pase con confianza, no saldrá decepcionado. También hay un local en Providencia al que nunca he ido, en Rancagua 483, habrá que verlo.
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